jueves, 24 de marzo de 2011

Chilensis


Quiere enseñarte el alma
Con sus ojos violeta
te mira, lentamente
te sofoca de una forma tan sutil,
tan delicada
que te ahogas en su mirar.

No puedes más, todo estalla,
la has encontrado.

Sin pie y sin intereses.
Es la cuota que te falta,
Es la razón de tu existir.

Ella camina por las aceras húmedas,
no le importa mancharse las ropas.
No le tiene miedo al frío ni al tormento.
Tiene el alma clara y está dispuesta
a saltar...

Te has enamorado
Y en ese instante recordaste
que sólo la habías olvidado
ella siempre había estado ahí
y tú siempre habías estado en ella.

lunes, 17 de enero de 2011

3 kilos por quinientos y 3 balazos


Día domingo, como cualquier caluroso recorrido del transantiago, casi insoportable me bajé en el paradero correspondiente y me fui a un ciber a imprimir mi curriculum para ingresar a la práctica laboral de mi carrera. Todo bien, tranquilamente miré a mi derecha y me di cuenta que cruzando la calle había feria dominical. Una alegría ir a elegir coloridos tomates y pesadas papas. Llamé a mi mamá y le pregunté si quería que me diera una vuelta y le gustó la idea.
Llegando a los tomates compré 5oo pesos y caminé feliz, avancé mirando la hora, 3:40 pm, ya estaban comenzando a desarmar los puestos, debía apurarme o no conseguiría la sandía que me había coqueteado y las papas baratas. Llegué al puesto de las patatas, 3 kilos por 500, asentí a la doña gruesa con mirada simpática, ella agarró el artefacto de la balanza para sacar mis papas, y un silencio colapsó la feria completa, uno, dos, tres balazos, en un instante. Yo ignorante no tomé demasiada atención creyendo que era un tubo de escape o no sé qué, cuando comienzan a gritar los hombres, balazos! Balazos!, todos los machos corrieron al comienzo de la feria a ver que pasaba, gritos y misterio, yo quedé en blanco, todos nos mirábamos, no pude moverme por un instante. Luego la doña del puesto me dice… quiere las papas?, bueno le contesté y caminé hacia la locura, es verdad que mi casa quedaba en ese sentido, pero también quería saber que había pasado, sin duda, sin duda.
Cuando vi a una señora de edad, unos 65 años, en el suelo, una bala en su brazo izquierdo y otra en su pierna, no recuerdo cual. Le hicieron una atadura con unas ropas y la tenían acostada, le tomaban la mano y la veían llorar. El tercer balazo le había llegado a un hombre, nada más ni nada menos que en su cabeza. Vi todo, vi sangre en el piso, vi miedo, vi dolor e impotencia de los feriantes que se gritaban unos a otros que pasaba con la ambulancia y se exigían reunir firmas para pedir más resguardo policial. Quizás todo quede en nada, espero que no.
La historia fue saliendo de bocas extrañas pero donde mis oídos tomaban mucha antención. Un joven en bicicleta con un arma intentó asaltar a esta señora de edad, en ese momento un tercer señor se sumó para defenderla, ganándose la bala. Luego una chica contó que ella estaba abriendo su camión, con esas puertas plateadas, y que la bala rebotó y llegó a la pierna de la señora. La cara de espanto de esta joven fue impactante, sin la puerta la bala era para ella, una locura.
Está demás decir cuanta plata llevaba una señora de edad, un día domingo en la feria?
Sobra poner atención en como hoy, en cualquier lugar y en cualquier momento las balas vuelan por unas lucas?
Un detalle no menos importante, fue que algunos hombres pescaron una camioneta y salieron en busca del asaltante, de ahí no supe más y caminé, impactada pero sabiendo que no podía hacer nada ahí, se desechó la idea de las verduras y me fui a casa, con miedo.
Cuando crucé la calle, vi a la ambulancia naranja de la unidad coronaria móvil y atrás, un retén móvil de carabineros, a unos 30 metros la gente abría los brazos y hacía referencia al lugar. Lo increíble, la ambulancia avanzaba a unos 10 kilómetros, con tranquilidad, con calma. Y más rabia me congela cuando sé que para ellos, los heridos, graves o menos graves son sólo un dígito más, ya lo han visto todo y la vocación muchas veces, como ahora que lo ví en vivo, se les olvida, se les evapora.
No sé qué significa esta historia, pero sí no quiero temerle a la vida por cabros que le roban a una abuela de esa manera y seguramente para algunos papelillos de pasta base, sólo a cuidarnos y dar todo lo material que se pueda, por salvar nuestra vida, ya no les basta intimidarnos con la pistola, ahora nos matan, y qué.
Y no salió nada en las noticias….

viernes, 14 de enero de 2011

Piernas y café


Gustos de hombrecito, miro pasar mujeres delicadas, femeninas y yo, quiero ir a un café con piernas. No es nada de deseo carnal, no es voyerismo. Me gusta captar las vidas ajenas, conocer las mayores historias posibles, más cuando a la gente le gusta hablar, contar su vida en capítulos poco detallados donde lo que se expresa, es lo más importante, donde seguramente mil detalles quedaron fuera, donde mientras te cuentan, vuelven a sus almas sus momentos, imágenes fotográficas de recuerdos, de etapas.
Uno de esos días sin mucho sentido más que hacer trámites y ver pasar cientos de miles de miradas pérdidas por los semáforos y micros pegajosamente llenas, me invitaron a un café con piernas. Quien me invitó, sabe que es una de las cosas que quiero y debo hacer antes de morir. Como tirarme en Ben ji, comer bichos o fumar Chasis del verdadero.
Miramos varios locales, algunos muy popis, cuicos, bonitos, no no no, quiero algo trucho, algo oscuro, algo casi ilegal. Llegamos a uno donde había una extranjera fuera, centroamericana con piel de color, algún grado de sobrepeso que con esa gruesa piel, dejaba ver sólo el esfuerzo y sangre negra. Le preguntamos si yo, mujer, podría entrar. Nos respondió que sí, y comenzó la aventura.
Luces de colores, unos 20 metros cuadrados de oscuridad, papeles multicolores y una recepción bastante peleada por hacernos clientes de una, y sólo una mujer. Así nos agarró una negra, con un cuerpazo agresivo, un bikini diminuto y fluorescente, y aunque nunca supimos su nombre, sí su historia, sus bailes sexys y su sonrisa sincera.
Cuarenta años, abuela ya, de República Dominicana, trabajaba aquí en Santiago en una peluquería donde nos contaba que le iba muy bien, pero el horario no le favorecía para ver a sus hijos pequeños. En este trabajo actual, podía irse temprano a casa, y le gustaba tanto bailar, que estaba en su salsa, siempre meneándose con reggaetón de Centroamérica, mirándose al espejo a todo momento como sus curvas hacían de las suyas en su reflejo.
Pedimos café, y ella nos pidió que le invitáramos una cerveza. Era medio día y llevaba creo que 5 cervezas en el cuerpo, y nos decía que no le pasaba nada. El calor te llamaba a tomar y tomar, quizás también el alcohol apaciguaba la situación de hombres constantemente excitados y hambrientos de carne.
Bailé un poco de salsa con ella, con botas plateadas y muy altas, su pelo trenzado y rubio, sus facciones delicadas para ser negra, y ella misma nos contaba que era de gusto de los hombres por ser negra, pero bonita.
Se nos acabó prontamente el café, mientras la “negra sabrosa” nos contaba que había dicho mentiras para sacar una visa a Canadá y que luego, la pillaron y llegó aquí, a Chile, donde está contenta, le gusta la gente, aunque la encuentra fome. Estoy de acuerdo. Creo que por eso me preguntó como cuatro veces si era americana, si éramos extranjeros, o lo loco que estábamos para ser chilenos y estar ahí, bailando con ella.
Mi premio fue que dijo que yo era una bakana, quizás media rara, pero curiosa por sobre todo. Una experiencia más, que debo retratar en letras, primero para no olvidarlo, y tal vez, para contagiar locura sana y sincera, sin andar buscando meterme en problemas; me cargan los problemas. Sino disfrutar cosas que por mi género se me “prohíben”, sólo porque la sociedad así lo quiso. Vi a esta negra sabrosa bailar, reír, menearse frente a ella misma y afirmar que la vida sin un compañero no tiene sentido, que estar solo es una lata, que hay que disfrutar frente a todo. Aunque como conversamos las siguientes 3 horas con mi compañero de aventuras freak, yo prefiero vender parches curitas o las famosas milanesas de soja, antes de ponerme el famoso hilo dental llamado colalés y dejar la vergüenza en casa, para que más de un desconocido quiera tocarme una pechuga o invitarme a hacer tríos extraños o sexo voyerista extremo, como nos contó esta mujer.
Valentía por sobre todo, y por qué no, sabrosura de la vida que nos dejó esta mujer, que seguramente no volveré a cruzarme en la vida, sonreír al paso de una rica salsa, conquistar la paz interior que no creí ver en un lugar así.

Y sí, fui a un café con piernas, trucho en Santiago de Chile.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Cabellos y amor


Mi pelo tiene vida propia, se luce frente a ojos ajenos, y siempre me lo tomo cuando entro al metro, para no incomodar narices ajenas con picazón. Mi cabello habla, le sonríe al sol y a las personas de buen corazón. Mi pelo crece, con mi dolor, mi desgano y mi timidez. Me acompaña con alegrías, sabe cuando lo cuido y cuando lo dejo. Mi pelo es mi espejo, es mi alma, y todos lo notan, hasta yo que cuando lo observo, lo quiero un poquito más; y le pido disculpas, por haberlo dejado atrás, más de una vez, cuando no quería respirar.
Mi cabello sonríe conmigo, de manera sencilla y libre. Nunca lo había querido tanto como hoy.
Antes no lo escuchaba, no le prestaba atención y no valoraba lo importante de cuidarlo, aunque sean cabellos que involuntariamente acompañan todos mis pasos, mis secretos, mi vanidad que dormía junto a mi identidad. Hoy mis risos son amigos, compañeros de aventuras, y nostalgia de caricias que ya no están, aunque busque y busque manos suaves que hacían florecer cada nota de color que se posa en mí ser.
Hoy me siento más mujer y cepillo mi cabello en cada amanecer. Ahora tengo menos gustos para poder cuidar con cariño cada ducha que regalo al brillo misterioso del color que me transforma, me hace sonreír, me regala vida sin tener idea, mi cabello, me ayuda a seguir, sin que lo sepa, o quizás, lo hace sabiendo cuanto deseo seguir viviendo.
Era mi padre quien nunca aprobó cuando llegaba a casa con algún violento gesto de rebeldía con mi apariencia cuando era adolecente. Nunca estuvo de acuerdo cuando llegaba con el pelo azul, con un corte poco favorable, con algún detalle donde mi femineidad quedaba cada vez más escondida. Y aunque él amaba la libertad y casi siempre usó el pelo largo, me rogaba que dejara hablar a mi naturaleza, que amara mi realidad, tal cual soy.
No era necesario buscar salidas de expresión con poco cuidado de mi misma. Y ahora lo entiendo, con los últimos años, comencé a mirarme, a cuidar mis cabellos, y los dejé crecer en libertad. Cada día que me subía al auto de mi padre, siempre siendo copiloto y dejando a mis hermanos en el asiento trasero, como la regalona, él me tocaba desde la frente, acariciando cada cabello hasta los hombros, con el suave… “que linda estás”, ó “que lindo tienes el pelo hija mía”.
Hoy ya sus manos no están, pero mi cuerpo sigue expresando su cariño al amarme a mí misma, y cuidar la dulzura que me inculcó con caricias y amor de manos gorditas. Hoy mi pelo crece en su honor, con las mismas formas que tenía él, con ansías de llegar del trabajo y soltarse el pelo amando el viento como mi pelo también disfruta hoy, aunque sea aire vacío de su amor, sigue siendo aire, sigue siendo libertad.
Dicen que lo que no te mata te hace más fuerte, entre otras cosas, el volver a levantarse en la vida sintiéndome más sola, pero acompañada de los colores de mi alma en el espejo, con ganas de seguir sintiendo, que si mi pelo sigue creciendo, es amor para amar, es la lucha para poder empezar, nuevamente, como mujer, como hija, como la princesa que todas queremos ser.
Hoy, mi pelo tiene los colores de la sangre de mi madre, y las ondas y la vida propia de mi padre. Hoy, daría cada cabello por volver a sentir las manos suaves y el comentario de elogios de quien amó más que nadie, cuando comencé a cepillar mi amor propio. Mi pelo

viernes, 10 de diciembre de 2010

FelizCumpleaños


Don´t be sorprise if I love you, for all that you are...!

Siento que estoy comenzando
a algo grande,
dijo una mariposa cuando se miró,
cuando voló por primera vez.

Quizás fue doloroso y lento
ese primer aleteo.

Te extraño tanto,
y te quiero más.

Sé que quizás nadas entre óleos,
y vuelas como el perrito
de la pelicula de historia sin fin,
ese dragoncito-perro blanco y livianito entre nubes.

Sólo debo admitir mi egoismo al extrañarte,
ya entiendo, pero soy conciente
que mil veces pienso,
que esto no debería!
así,
como niñita con rabia porque perdio su
tesoro infante valioso,
y lo quiere de vuelta como sea.
Un instante de rabia, viene de la mano
con paz, lentamente.

Así pasan los días, las semanas,
y tu vuelo lo siento cada minutito,
que a veces es un poco mas largo que una hora,
aunque sea lento y triste a ratos,
vas volando, junto a mí, junto a ti,
tú y tu alma, mi papá.

En honor a tu parrocha,
tu libertad,
tu amor,
te escribo una vez más.

RESISTIRÉ
como bailabamos chascones los
domingos mientras se hacía el asao,
como una chelita al sol copiapino,
que sólo los que vivimos en Copiapo
conocemos!!
Cuanta conversa, que hasta veo
que me regalaste un .zip de ti
.rar
porque papá como tu, no hay, all rigth!
Cuando eramos grandes amigos,
cuando eramos la gran familia,
era pasión.
Es pasión lo que somos nosotros, tus hijos

Como cuando me decías ... hija de quien eres?... MIA

Feliz Cumpleaños Viejo

:)